La Argentina que nos está dejando Milei: entre lágrimas, cerró una histórica papelera y 167 trabajadores quedaron sin sustento.
Entre lágrimas, abrazos y profunda angustia, los trabajadores recibieron la noticia del cierre definitivo de Papelera del Sur, una histórica fábrica de Tornquist, provincia de Buenos Aires. La decisión, comunicada el miércoles 4 de noviembre, afecta a alrededor de 160 empleados y deja a numerosas familias sin su principal fuente de ingresos. Una nueva señal de alarma para la industria nacional en medio de las políticas económicas del gobierno de Javier Milei.
La histórica Papelera del Sur anunció el cierre definitivo de su planta industrial en Tornquist, al sudoeste de la provincia de Buenos Aires, poniendo fin a más de seis décadas de actividad y dejando a aproximadamente 160 trabajadores sin empleo. La noticia fue comunicada el miércoles 4 de noviembre a los representantes del sindicato papelero durante una reunión en Bahía Blanca. La decisión generó una profunda conmoción entre los empleados, muchos de los cuales llevaban años trabajando en la fábrica y todavía conservaban la esperanza de que la actividad pudiera continuar. La empresa, perteneciente al Grupo HZ, justificó el cierre por la falta de rentabilidad y las dificultades para competir con productos importados. Según explicaron desde el sindicato, la planta venía atravesando una situación crítica, con suspensiones, reducción de la producción y dificultades para sostener los costos. Incluso llevaba aproximadamente siete meses sin actividad productiva.
Uno de los puntos más preocupantes es el impacto que tendrá la medida en Tornquist, una localidad de poco más de 7.500 habitantes, donde la papelera era una de las principales fuentes de empleo privado. La pérdida de esos puestos de trabajo también afectará a comercios, proveedores, transportistas y otras actividades que dependían del movimiento económico generado por la fábrica. El municipio expresó su profundo rechazo al cierre y vinculó la situación con la crisis de la industria nacional y las políticas económicas del Gobierno de Javier Milei. Por su parte, el Ministerio de Trabajo bonaerense intervino de oficio y convocó a una audiencia entre la empresa y el sindicato para abordar el conflicto. Mientras la empresa manifestó su intención de abonar las indemnizaciones correspondientes durante noviembre, los trabajadores enfrentan una incertidumbre mucho mayor: qué harán de ahora en adelante y cómo sostendrán a sus familias después de perder su fuente de ingresos. Detrás del cierre de una fábrica no hay solamente cifras económicas. Hay familias, años de esfuerzo, proyectos de vida y trabajadores que hoy no saben cómo será su futuro. Una postal dolorosa que vuelve a plantear una pregunta cada vez más difícil de ignorar: ¿qué está pasando con el trabajo y la industria en Argentina?
