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Últimas noticias· Noti Viral· 6 de noviembre de 2026 a las 9:26 a. m.·1 visita

Tras las acusaciones de Carrió y Cúneo, que vincularon a Milei con la pedofilia, el Patón Basile hace declaraciones explosivas y recuerda los videos pornográficos que le enviaba el Presidente.

El 5 de noviembre, Elisa Carrió aseguró públicamente que el Presidente había visto pornografía infantil, mientras que Santiago Cúneo ya había realizado graves señalamientos en junio de 2024 y presentado una denuncia judicial que incluía referencias a supuestas conductas sexuales. Ahora resurgen las declaraciones del boxeador Gonzalo «Patón» Basile, quien el 13 de mayo de 2024 aseguró que Milei le enviaba videos pornográficos por WhatsApp. Ante acusaciones de semejante gravedad, surgen preguntas inevitables: ¿dónde queda la Justicia?, ¿por qué no se esclarecen estos señalamientos? Y, sobre todo, ¿cómo puede un Presidente estar en el centro de acusaciones de esta naturaleza sin que exista una investigación que permita determinar qué hay de cierto?

antecedentes se suma Santiago Cúneo, quien en junio de 2024 presentó una denuncia ante la Justicia federal contra Milei, con acusaciones que incluían referencias a supuestas conductas sexuales. Su presentación quedó radicada en el juzgado de Daniel Rafecas. Sin embargo, es importante aclarar que la existencia de esa denuncia no demuestra los hechos denunciados.

Por otra parte, las acusaciones de Carrió tampoco surgieron por primera vez ahora. En agosto de 2025 ya había afirmado públicamente que Milei había visto mucha pornografía infantil. El 5 de noviembre de 2026 volvió a realizar declaraciones en ese sentido, reavivando la controversia. 

El caso de Basile tomó especial relevancia porque su relato fue utilizado posteriormente por Cúneo como parte de sus argumentos públicos. Sin embargo, hay una diferencia importante: Basile habló de videos pornográficos y de cadenas de WhatsApp; no presentó públicamente pruebas de que ese material fuera pornografía infantil. 

La reiteración de estos señalamientos plantea interrogantes sobre la gravedad de las acusaciones, la existencia de pruebas y el papel de la Justicia. Hasta ahora, no hay una comprobación judicial pública que permita dar por ciertos los hechos atribuidos al Presidente.

Mientras tanto, los testimonios y las declaraciones continúan circulando y generando repercusiones políticas, en un contexto en el que la sociedad tiene derecho a exigir explicaciones y que cualquier denuncia de esta naturaleza sea investigada con seriedad.