LA «COLONIZACIÓN EVANGÉLICA» DE HISPANOAMÉRICA: EL AVANCE DE LA INFLUENCIA PROISRAELÍ, ¿DESPERTARÁN LOS LATINOS ANTES DE QUE SEA TARDE?
Benjamín Netanyahu celebró el acercamiento con el gobierno de Abelardo de la Espriella, quien impulsó la apertura de la embajada colombiana en Jerusalén. Ambos dirigentes destacaron los vínculos religiosos y la herencia judeocristiana, mientras crece el debate sobre la influencia evangélica y el alineamiento político con Israel en la región.
El 14 de octubre de 2026, en Jerusalén, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, celebró el acercamiento entre Israel y Colombia durante un acto relacionado con la apertura de la embajada colombiana en esa ciudad, impulsada por el gobierno de Abelardo de la Espriella.
Durante su intervención, Netanyahu afirmó que «algo extraordinario está pasando en Latinoamérica» y destacó el regreso de la simpatía hacia Israel en distintos sectores de la región. También hizo referencia a los vínculos religiosos y a una herencia judeocristiana compartida, en un contexto de creciente acercamiento entre dirigentes políticos y sectores evangélicos favorables a Israel.
La apertura de la embajada representa un gesto diplomático de gran relevancia, ya que Jerusalén es una ciudad central en las disputas políticas y religiosas de Medio Oriente. El acercamiento también abre la puerta a una mayor cooperación bilateral en áreas como seguridad, comercio, agricultura y tecnología.
El vínculo entre De la Espriella y Netanyahu pone nuevamente sobre la mesa el papel que desempeñan las convicciones religiosas en la política exterior colombiana y en las alianzas internacionales de Hispanoamérica. En particular, el sionismo cristiano —una corriente que promueve el respaldo a Israel por motivos religiosos— tiene influencia en determinados sectores evangélicos y políticos de América Latina.
Para quienes cuestionan esta tendencia, la preocupación radica en que las afinidades religiosas puedan influir cada vez más en las decisiones de los gobiernos y en la orientación geopolítica de la región. Sin embargo, el acercamiento diplomático y las declaraciones sobre una herencia religiosa compartida no demuestran por sí solos la existencia de un plan coordinado de colonización religiosa.
El episodio plantea una pregunta de fondo: ¿hasta qué punto la religión está influyendo en las alianzas políticas de Hispanoamérica y qué consecuencias podría tener este proceso para la identidad cultural y la autonomía de sus países?
